El taxi iba muy rápido por Faucet y el viento q se filtraba por mi ventana empujaba mi pecho. Esa fuerza era la única cosa que me dio el valor de decirme que no tenías que morir. El fresco de ese aire secaba mis ojos que rogaban llanto. Y hasta pensé que ese viento fuerte de ventana eras tú, dándome fuerza a la mala, como siempre haces.
Perdóname si no me pude aguantar, pero sentarme en las escaleras al lado de tus plantas solo logró que mi cara reventara en sangre y mis ojos se llenen de lágrimas. Sé que si te pasa algo tu jardín moriría de pena, por más cuidado que le demos.
La verdad solo voy a esperar a que el día en que se me fue a la mierda el mundo termine y tu estés al final de él, pálida, cansada, pero bien. Y voy a esperar a pelear de nuevo contigo, porque es lo que mejor nos sale, porque es como me has hecho el tipo que soy. Porque resulta que mi mundo eres tú, tu carácter, tus arrugas, tus malas costumbres, tu enojo, tu comida. Te amo y si te mueres hoy, te vas a perder del momento más emotivo que jamás tendrás con tu nieto.
Te amo y te espero.
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